Mi vuelo arribó a Río a las 5:30 AM, más dormida que despierta me dirijo a la aduana, y me formo en la línea que indica visitantes. Y ya estando formada, empiezo a pensar, me harán preguntas de la misma manera que lo hacen cuando trato de entrar a los USA, y me preparo a mi misma para lo que creo será el proceso de preguntas y respuestas que se viene. Viene a una clase dice, pero por qué ha viajado sola, dónde esta el resto de sus compañeros?, Así que la clase es de justicia social, y entonces, cómo es que usted estudia en una universidad gringa (siempre he pensado que lo que he decidido estudiar es una gran ironía, pero de eso hablaremos mucho después). Cuánto dinero dice que trae?, y para que necesita traer dinero si viene a una clase de justicia social?. Yo sola me empiezo a asustar del interrogatorio que creo viene después. Y cuando por fin es mi turno, me piden pasar a la casilla 8, y me recibe un hombre joven, tal vez sea solo dos años mayor que yo, y me dice bom dia, mientras yo le doy mi pasaporte, le da un vistazo a mi visa, lo veo anotar algo de manera rápida en la computadora, sella de pronto mi pasaporte y después me dice boas-vindas, a lo cual respondo con un gracias, pues aún no me animo a decir obrigada; quiero evitar el verme tan gringa, ja!
El siguiente paso es la declaración de bienes, aunque ya me encuentro más tranquila, sigo diciendome que tal vez debería de estar preparada para lo peor, y que siempre debo ser honesta ante todo lo que me pregunten, pues nunca se sabe si algo se pueda salir de control. Y voy con mi forma llenada en la mano, lista para ser lo más sincera posible, y cuando por fin llego con la persona encargada, me hace una seña para que siga mi camino, y que no me revisara nada.
ahhh, diferencias, de pronto recordé porque es que odio viajar a los USA, todo pudiera ser tan sencillo, pero no, y menos si eres mexicana, :S
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