Uno de los proyectos más manuales que tuvimos durante los 15 días fue ayudar en la construcción de casas, debo de decir que aprendí montones, en lo particular a hacer una viga (ehhh, estoy volada), pero me llevó mucho tiempo hacerla, y entre tres sólo hicimos una, así, es de que creo que en este caso aplica el dicho de, “mucho ayuda el que no estorba”, por lo que nos fuimos en cuanto almorzamos, jajajaja.
Lo que aprendí fue compartido por nosotros por uno de los dirigentes del proyecto, la primer parte del recorrido fue por la cocina/comedor/bodega. Cuando llegamos, ya había 4 ó 5 mujeres cocinando lo que sería el almuerzo; el menú, frijoles negros, arroz blanco, polenta, una carne que no recuerdo que era, creo res, y unas hojas verdes que he visto siempre las comen, ahorita investigo el nombre. En el cuarto adjunto a la cocina estaba una bodega, ahí tienen todo esta inventariado y es prestado sin costo a los personas que están construyendo sus casas. Cada una de estas personas tiene un número el cual es anotado, junto de la herramienta o material que pidieron para usarlo. Después de eso caminos a acomodarnos bajo la sombra de un árbol, y Don Ambrosio nos platicó de los inicios del proyecto. Hace cosa de más de 10 años el se enteró de un proyecto llamado Shangri-La en el cual, el gobierno federal donaba un terreno, y con fondos de ONGs internacionales, sobre todo europeas (creo que la mayor parte de los fondos para este proyecto siempre ha venido de los países bajos) se capacitaba a miembros de la comunidad para que pudieran construir sus propia casa.
Los requisitos para ser parte de este proyecto son, vivir en zonas de alto riesgo, que el integrante de la familia participando en el proyecto gane menos o el salario mínimo, firmar un contrato en el cual se comprometen a construir una casa en la cual todas tendrán la misma superficie, y la parte exterior de la construcción deben todas lucir igual, pero el interior de la misma puede ser decorado o acomodado a gusto del participante.
La parte del salario nos causó gran confusión al principio, porque creíamos que sin importar el tamaño de la familia, solo un integrante de la misma podía tener ingreso y que este tenía que ser igual o menor al salario mínimo. Después de mucha traducción entendimos que no importa cuan grande la familia sea, y cuantos miembros de la misma perciban un salario, mientras la persona que se haya inscrito como participante del proyecto cumpla con los requisitos referentes al ingreso.
El terreno les fue donado por el gobierno federal, y les fue entregado fraccionado y con los servicios públicos necesarios, agua, luz, drenaje.
Durante la semana, ellos tienen contratados albañiles que trabajan en la obra, y durante los fines de semana, desde muy temprano en la mañana, hasta ya entrada la tarde/noche, los participantes trabajan en la obra.
En una tabla situada junto a la bodega, esta detallado que se tiene que hacer por día, por semana, y por mes, y todos se rigen con base en eso.
No hice mucho, pero me dio mucho gusto ver el orgullo en las caras de las personas que han trabajado para tener y construir sus casas.
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